La solidaridad viene con cara de pocos amigos


Fernando Méndez Terrero rompe con todos los paradigmas y propone, a través del Programa UnoXuno,  ponerle una nueva cara a la solidaridad
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Fernando Méndez Terrero no es la típica cara de la ayuda social. No se encasilla dentro de los paradigmas clásicos que tiene la

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Fernando Méndez Terrero, fundador del Programa UnoxUno

gente, del hombre “buenazo” que entrega de puro corazón. Es la cara realista, que incluso puede sonar antipática para  quien no entiende de qué habla.

Los conceptos que se usan en la ayuda social, según Fernando, son de hace 50 años. “Siguen con el tema del evento y la maratón… y no es así, no es ‘ay, vamos a ayudar’, porque siempre terminás ayudando a los mismos, o les das cosas a gente que no la necesita”, explica.

No quiere que lo malinterpreten: ayudar no está mal. Simplemente algunos tienen más responsabilidades que otros: “Si vos me decís:‘Mirá… yo todos los meses doy dos pesos al chiquito que me limpia los vidrios del auto’, yo te digo que me parece que está mal porque tenés una responsabilidad mayor por tu nivel social y tu educación. No sé si serán $50, $100 o $200… o tu tiempo”, ilustra.

Así es como se siente él, que viajó y goza de una buena situación económica, que tiene contactos y juega al tenis con más de una figura política de alto cargo. En una época donde todo pasa por la computadora, las redes y la comunicación, abrir un comedor para darle de comer a 30 chicos le parece poco: “Siento que estoy para más”.

Proyecto UnoxUno es la expresión visible de una filosofía de vida encarnada por Fernando Méndez Terrero. Para el momento en que empezó a formarse, Fernando tenía un salón de eventos en Palermo que también funcionaba como galería de arte, y en  paralelo una franquicia del restaurante “El Club de la Milanesa”. En ese entonces tenía intenciones de empezar algún proyecto de ayuda social, pero como a todos, las obligaciones se lo iban postergando.

Entre el 2012 y el 2015 se fue deshaciendo de ambos proyectos para abrirle un lugar a aquél sueño que venía demorando cumplir. Proyecto UnoxUno consiste en brindar ayuda de forma directa y específica para quien envía una solicitud. “Me surgió armar un programa que les dé a los chicos una necesidad puntual, como por ejemplo entregar una silla de ruedas: es tangible y vale 5000 pesos. No es un: ‘dame tanta plata para un proyecto que se va a hacer recién en marzo del año que viene’”.

Cuenta que iniciar un proyecto de tiempo completo como este significa dar un paso muy importante y lleno de incertidumbre. “Vivís de una forma mucho más austera, claramente no te haces rico con esto. Vivís con una impotencia y frustraciones permanentes, así como también con una sensibilidad enorme”, explica.

Si bien la idea del proyecto parecía simple y clara, los problemas no tardaron en llegar. Cuenta que muchas organizaciones que se dedican a lo mismo no se conocen entre sí, trabajan de forma desorganizada, proveen un tipo de ayuda que no es la que la persona necesita, etc. “Yo siempre ejemplifico con esto de la frazada. Por ahí van tres a darle una frazada al mismo pibe, y hay otro a la vuelta que no recibió nada. Sería mucho mejor que el que hace frazadas se junte con otro que haga lo mismo y también con el que reparte la comida… y se organizaran. Es una fuerte enorme que está mal aprovechada”.

Es por eso que armó un banco de equipamiento con un protocolo a seguir, donde se analiza la situación puntual de la persona y la mejor forma de abordar su caso, con el objetivo de que la ayuda sea efectiva: se visita la vivienda de la persona, se conoce a la familia, al entorno, se constata que el chico vaya  a la escuela y que haga rehabilitación. “Si te piden una silla para tenerlo al chico todo el día mirando el techo… o no lo llevan a rehabilitación, se pierde todo un proceso que para alguien con ciertas discapacidades es vital”, comenta.

Fernando nunca pensó dedicarse a esto, pero quizás tiene cierta lógica que esté hoy acá.  Para el futuro espera que no se lo reconozca por la cantidad de chicos que ayudó, sino que busca que el proyecto se mantenga en el tiempo y sobretodo transmitir que no se trata solamente de “ayudar”, sino de ser profesionales. Porque el estar lleno de buenas intenciones y puro corazón, muchas veces no alcanza.

Si querés contactarte: https://www.facebook.com/Programaunoxuno-837826732953896/?fref=ts

“Cómo lo vi”

Llegué a Fernando a través de una experiencia personal: Tengo un hermano en silla de ruedas y nos comunicamos para donar algunos equipos que él ya no usaba. Lo contacté y lo primero que me dijo fue: “Mirá que mi historia no es nada de otro mundo”. Me gustó que fuera así, porque me sirvió para enmarcar el hecho de que las personas que se dedican a esto no son “dioses”, sino que son personas reales, que se equivocan, que tienen malas experiencias, etc.  Me recibió en su casa de Vicente López, donde te das cuenta que está muy comprometido con lo que hace porque usa su propio living como “depósito” de equipos para adaptar y trasladar.

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