Una juventud que elige el desafío y la independencia

El 78, 3% de los jóvenes argentinos entre 18 y 29 años tiene interés por comenzar un trabajo por cuenta propia.

Por Ángeles Cairoli

“Versátiles, activos e inquietos”. Así es como se describen la mayoría de los jóvenes argentinos. Las prioridades han cambiado, y actualmente el ocio y la flexibilidad de horarios ganaron importancia por sobre la estabilidad y la remuneración. Las empresas tradicionales están perdiendo su atractivo en los jóvenes, aquellos denominados “millenials”. Terminar la carrera, entrar a una compañía y permanecer por 20 años en la misma, ya es cosa del pasado. El 44% de ellos cambian de trabajo antes de llegar al segundo año.

En este escenario, estos novatos, incluso sin experiencia laboral, se animan a consolidar sus deseos creativos y a convertirse en sus propios jefes. Cada vez toleran menos la adaptación a reglas, condiciones, sueldos y horarios impuestos por empleadores. Según un estudio realizado por la Universidad Abierta Interamericana, 7 de cada 10 de quienes trabajan en relación de dependencia, desearían hacerlo de forma independiente. Esto refleja que esta tendencia no es simplemente real, sino que esta en ascenso.

Freelancers” es como les gusta ser llamados. Esta aparente ocupación, consiste en la realización de trabajos de forma autónoma ya sea para su propia agenda de clientes o para terceros. También están aquellos que apuestan por su propia empresa y emprenden un proyecto laboral con todas sus implicaciones: un idea original, estudio de mercado, recolección de un equipo de trabajo e inversión.

El gobierno actual logró captar este cambio en el ámbito laboral, e incluso impulsa y motiva el emprendedurismo. Ya en el 2014 se lanzó el “Programa Aceleradoras Buenos Aires Emprende” estableciendo una política de co-inversión con aceleradoras para ayudar con el financiamiento de emprendimientos.

Ana Ramírez Rojas, encargada del sector de Innovación Social del gobierno de la ciudad, trabaja actualmente para facilitar los inicios de proyectos de aquellas personas de sectores mas vulnerables. “Nuestro objetivo es básicamente funcionar como facilitador y lograr que el emprendedurismo sea accesible y equitativo para todos”, explica Ana.

El Estado busca conectar a los distintos emprendedores entre sí creando una gran red. Dispone de “incubadoras” donde recluta en un espacio físico a aquellos inmersos en determinadas temáticas, como tecnología, gastronomía o diseño, para conocerse e inspirarse. También ofrece charlas, encuentros y capacitaciones para todos los interesados.

La búsqueda de un trabajo independiente se opone al sueldo fijo y a la posibilidad latente de un despido. Actualmente, la mayoría de los jóvenes no soporta la espera al aumento del sueldo. Esta comprobado que al poco tiempo de ingresar a una empresa, la mayoría renuncia ya que no perciben un avance y no fueron lo suficientemente motivados. Los millenials no solo buscan tomar sus propias decisiones, sino también tener completa responsabilidad de sus ingresos y crecimiento.

Hay muchos casos de emprendedores que comenzaron por su cuenta con una idea y lograron convertirla en un éxito. Con solo 25 años, Delfina Serenelli creó una marca dominante y popular dentro del público femenino. “BONGA” parece ser la mejor opción a la hora de comprar bikinis para más de 50.000 mujeres según sus seguidores en Instagram y Facebook. Un proyecto que parecía ser costoso y poco original, logró escalar a nivel internacional expandiendo sus ventas a Chile, Uruguay y Miami.

“Nunca creí que llegaría a este punto. Pensé que sería difícil crear una red de clientes, pero de a poco lo logré con una buena atención y feedback”, confiesa Delfina. También asegura que la clave para su emprendimiento fue la perseverancia desde su inicio.

 

 

Josefina Pérez Alati logró posicionarse como una de las mejores fotógrafas de bebes a nivel mundial. Creó una red de clientes y seguidoras las cuales aprenden de ella en sus “workshops”. Su trabajo, que nació a partir de su hobby, se convirtió en un negocio sostenible. “Cuando terminé mi carrera, sentí que ninguna empresa me podía ofrecer el nicho que a mi me interesaba. Además me imaginaba que me pagarían poco y terminaría trabajando de cosas que no me motivaran”, cuenta Josefina.

El equilibrio entre el trabajo y su vida personal, también fue un punto fundamental a la hora de decidir trabajar de manera independiente según la fotógrafa. “No estaba dispuesta a adaptarme a horarios fijos de una empresa, sino al revés, busque adaptar el trabajo a mis horarios”, agregó. Sus tiempos, sus decisiones, su dinero. Una combinación que años atrás no parecía viable.

 

 

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