Las tachas reflectivas de San Isidro, una pesadilla para los vecinos

Por Lucas Herman.

Las tachas reflectivas reemplazaron a las lomas de burro en el municipio de San Isidro. Lo que comenzó como una prueba piloto el 2 de enero de 2013, hoy es un problema para los vecinos.

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Tachas reflectivas ubicadas en Julián Navarro y Lynch. Crédito: Lucas Herman.

En mayo del año 2013 el partido amaneció repleto de tachas reflectivas en esquinas, intersecciones, rotondas y como separadoras de carriles. Si bien el gobierno municipal de San Isidro argumenta que tienen el objetivo de ordenar el tránsito y brindar mayor seguridad vial, la implementación de las tachas reflectivas generó descontento en los vecinos y opositores políticos.

Desde hace 3 años que las quejas de los vecinos no cesan. Fundamentadas por diversos motivos, los vecinos acusan que las mencionadas tachas provocan daños en el tren delantero de los automóviles, ya que el impacto es demasiado abrupto. Guido Gonzales Rochi tiene su taller mecánico en San Isidro hace más de 15 años: “Las tallas reflectivas, o como me gusta llamarlos a mí, ´topitos´, de a poco te van destruyendo el tren delantero del auto. Lo que pasa es que a pesar de que lo pases a poca velocidad el golpe es muy abrupto y por más de que no sea un daño significativo, gradualmente van destruyendo al auto”.

La falta de infraestructura apta para que los vecinos que utilicen bicicleta, para las personas con sillas de ruedas y aquellos que pasean a niños en cochecito es una de las quejas más resonantes entre los vecinos del partido. Guadalupe De Badiola (28) es vecina de San Isidro. Hace dos meses fue mamá de Joaquín. “Me resulta imposible pasar con el cochecito del bebe por los lugares donde están las tachas reflectivas.” Las características barriales con las que cuentan varias localidades del partido, donde las veredas son casi inexistentes, dificulta a los vecinos que suelen circular por las calles ya sea caminando o con la silla de ruedas o con la bicicleta o paseando a niños en cochecito.

Guido Gonzales Guglik (23) vive en San Isidro desde que nació y es fanático de los autos. “Están muy mal pensados, son para ahorrarse plata y no hacer una loma de burro. Además rompen el tren delantero del auto” cuenta Guido, enojado porque hace poco tiempo llegaron las tachas a la esquina de su casa.

La cantidad de reductores de velocidad en el Partido de San Isidro aumenta cada vez más y el disgusto de los vecinos, también. Los vecinos acusan ciertas irregularidades en la contratación de la empresa que fabricó y colocó las tachas reflectivas y exigen ser escuchados.

Desde Convocación, partido político dirigido por Marcos Hilding Ohlsson, también hay sospechas de irregularidades en el proceso de decisión de inclusión de las tachas y posterior contratación de la empresa a cargo. El 4 de febrero de 2014 el bloque Convocación por San Isidro se hizo eco de las quejas de los vecinos y  presentó un proyecto de comunicación al consejo deliberante en el que exige, entre los puntos más importantes, que se aclare cómo fue el proceso de contratación de la empresa que fabricó y colocó las tachas en el municipio de San Isidro. Dos años más tarde, siguen sin recibir ninguna respuesta.

Walter Pérez, subsecretario de inspección, registros urbanos y tránsito, indicó para el sitio oficial del municipio: “Para mejorar el tránsito y disminuir los accidentes en el distrito hemos decidido colocar tachas reflectivas”. Sin embargo ya han pasado 3 años y los accidentes no se redujeron en número. Marcos Hilding Ohlsson, concejal de San Isidro, considera que la implementación de los reductores de velocidad muestra una falencia en la educación vial. “Con una buena educación y  respeto por las normas de tránsito no necesitaríamos lomos de burro ni tachas reflectivas para frenar, sino que lo haríamos porque es lo que corresponde y no por un ´castigo´ al auto como son las tachas”.

Considerando la imposibilidad de quitar las tachas del municipio y escuchando la disconformidad de los vecinos, Convocación presentó un proyecto al Concejo Deliberante de San Isidro. En el mismo se solicita que se evalúe la posibilidad de dejar un espacio de 60 cm entre las veredas y los reductores de velocidad, para que puedan pasar con normalidad las bicicletas que circulan por las calles, las personas en silla de ruedas y aquellos que pasean a niños en cochecitos.

Luego de tres años con disconformidad de los vecinos y de la presentación de proyectos al Consejo Deliberante para esclarecer la situación, el Gobierno municipal pareciera no escuchar la voz de los vecinos. La implementación de tachas reflectivas en el municipio aumenta cada vez más y la situación, sigue empeorando.

Mirá más proyectos de Convocación para mejorar el problema de las tachas reflectivas:

http://www.convocacion.org.ar/HCD/Proyectos/005-HCD-2014.pdf
http://www.convocacion.org.ar/HCD/Proyectos/087-HCD-2016.pdf

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