La colisión de individualidades en los accidentes de tránsito

Por Lucía Colli

La vida revolucionada de hoy caracterizada por distracciones, estrés, la búsqueda del individualismo y la falta de respeto hacia las normas, conduce a las personas a cometer imprudencias que ponen en riesgo la vida del otro.

La Argentina ostenta uno de los índices más altos de mortalidad por accidentes de tránsito. Según Luchemos por la Vida, 21 personas mueren por día; hay 7.472 víctimas fatales por año (2015), 120 mil heridos de distinto grado y miles de discapacitados. Las pérdidas económicas del tránsito caótico y accidentes superan los U$S 10.000 millones anuales. Comparadas con las de otros países, las cifras de muertos son elevadas llegando a tener ocho o 10 veces más víctimas fatales que en la mayoría de los países desarrollados, en relación al número de vehículos circulantes.

muerte en accidentes
No hubo disminución de muertos entre 1990 y 2014 en la Argenina./Crédito: Luchemos por la Vida

Sin embargo, los muertos en accidentes de tránsito no nos “llegan” tanto. Al subir a un auto, nadie experimenta el miedo que muchas veces se siente al despegar dentro de un avión. No obstante, los accidentes de tránsito en la Argentina son la primera causa de muerte en menores de 35 años y la tercera sobre la totalidad de los argentinos.

“Las tasas de accidentes de tránsito sirven como indicador del nivel de respeto a las normas que tiene la población de un país. Ver cómo se maneja puede permitir comprender los comportamientos en otras esferas”, afirmó Diego Fleitas, sociólogo y director de la Asociación para Políticas Públicas. Explicó que somos propensos a cometer imprudencias y poner en riesgo la vida del otro porque nuestra cultura es anómica y muy individualista. Las personas o no tienen conocimiento de las normas o  consideran que pueden decidir si las respetan o no.

Hoy los argentinos tienen una sobrecarga mental ante gran cantidad de estímulos (problemas e informaciones) en casi todos los medios. El ciudadano interactúa con su entorno, que cada vez es más amplio, y gana espacios, tanto temporales como físicos, pero pierde oportunidades de encontrarse consigo mismo y de desconectarse del exterior. En el tráfico, el vehículo privado permite esa posibilidad de huida psicológica, pero sobre todo de aislamiento físico, que es importante en determinados momentos para poder conservar un mínimo de equilibrio personal. También, el auto proporciona un lugar para la descarga de tensiones y de limitaciones personales ajenas al sistema vial. Luis Oswald, del Centro de Investigaciones Psicológicas para el Estudio y la Prevención de los Accidentes (CIPEA), explicó que la falta de consideración hacia el otro se genera porque cada conductor tiene su propio microclima dentro del auto y le resta importancia a lo que hace el que está afuera.

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Algunos accidentes no son azarosos y son consecuencia de las decisiones individualistas de los conductores o peatones. /Crédito: La Nación

 

Para tratar los accidentes automovilísticos, los esfuerzos prioritarios son de tipo técnico y preventivo debido al impacto que genera la gran cantidad de víctimas, y se intenta mejorar el estado de las rutas o los controles de velocidad. Pero la realidad es que se entretejen mecanismos sociales debajo que son igual de importantes de resolver. “Los crecientes casos de accidentes de tránsito producidos por personas que manejan un vehículo en estado de ebriedad o bajo efecto de otras drogas son un reflejo de la sociedad del momento donde prevalece la conducta de aislamiento social, de falta de educación y de respeto al otro”, expresó el licenciado Oswald. Él lleva más de 30 años investigando una especialidad denominada accidentología psicoanalítica, que es la exploración desde el psicoanálisis de los factores humanos que confluyen en la producción del accidente, alejando este hecho desde la habitual concepción genérica de casualidad o azar para estudiarlo como acto de pleno sentido producido por las personas. Así, cruzar en rojo un semáforo sabiendo que es incorrecto no tiene la misma connotación que accidentarse porque un perro apareció en el camino.

El problema se extiende a toda clase de vehículos. Un estudio realizado por el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI), indicó que  más de la mitad de los automovilistas no respetan la prioridad de paso del peatón, y que el 18,3% de los peatones cruza por lugares indebidos.  Además, Luchemos por la Vida destacó el incremento de las víctimas motociclistas que alcanzan casi la tercera parte de todas víctimas mortales en el 2016.

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Los motociclistas son casi la tercera parte de todas las víctimas mortales. /Crédito: Luchemos por la Vida

Es primordial analizar y ahondar en la influencia de los factores psicosociales para poder modificar la seguridad vehicular. Mejorar la educación de las normas viales, salir de la individualidad y transformar la idea de respeto en el colectivo social, son factores vitales para que los argentinos circulemos tranquilos por las calles de nuestro país.

 

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