Navegando la adolescencia en 420

Navegando la adolescencia en 420

Martín Arroyo es uno de los juveniles más prometedores del Yachting argentino. Con 16 años decide resignar tiempo libre para dedicarse a lo que ama.

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Martín Arroyo arriba del 420 en el World Open. Crédito: FAY

Los Juegos Olímpicos de Río terminaron y dejaron muchos recuerdos y alegrías con tres medallas de oro incluidas. Una de ellas fue la de Santiago Lange y Cecilia Carranza en clase Nacra en Yachting. Esta disciplina es la que más medallas le ha otorgado al país en los últimos 20 años.

Martin Arroyo tiene 16 años y es el campeón argentino de la clase 420 junto a su compañero Fausto Peralta. Como amante del deporte, Arroyo siguió la Medal Race (regata que otorga el doble de puntos) en la clase de inglés, ya que recién volvía de un torneo y no podía faltar. “Me volví loco, gritando que habían ganado la de oro, la profesora me cago a pedos”, comenta entre risas el joven. Agrega que los que navegan en los juegos viven en el exterior. En nacra -por ejemplo- hay solo dos barcos en Argentina.

Arroyo se inició en el Yachting de muy pequeño gracias a su padre. A los 8, comenzó a navegar en solitario, en el barco Optimist. A los 14, gracias al contacto de su anterior entrenador, se juntó con Fausto Peralta, con el proyecto de competir en 420. A partir de allí obtuvieron grandes resultados, además del argentino, un segundo puesto en Buenos Aires, la décima posición en el europeo Junior y el quinto puesto -entre 110 competidores- en el mundial de 420, en San Remo, Italia. Este torneo es al cual le otorga mayor valor.

campeon argentino
Arroyo y Peralta campeones argentinos en C.U.B.A. Crédito: Federación Argentina de Yachting (FAY)

Lucas Gumbau, uno de sus amigos, comenta que Martín siempre minimiza sus logros excusándose en que compite contra poca gente. Arroyo, con la sinceridad de un adolescente, explica que la flota argentina es muy pequeña y se puede ganar un torneo argentino por condiciones climáticas favorables (además de un buen nivel). Sin embargo, luego analiza como si fuese un navegante de 40 años: “son 15 barcos, pero el top 3 es muy bueno, compite internacionalmente y le va bien. Eso es rarísimo, si tenés una flota chica no existís a nivel mundial. Pero Argentina, Austria y Holanda van a torneos contra flotas como las españolas y las italianas -de más de 100 barcos- y se meten en el top 5.”

VIDEO: Arroyo junto a Peralta practicando en San Remo, Italia.

A pesar de su edad, comprende la demanda del deporte de alto rendimiento y resigna salidas con amigos por entrenamientos. Desde hace dos años y medio, sus fines de semana consisten en “ir al agua” junto a su compañero, es decir a navegar, además 3 veces por semana realiza ejercicios físicos en el gimnasio por su cuenta. La pérdida de tiempo es una consecuencia sobre la cual ya reflexionó: “No tengo nunca tiempo, es el sacrificio. Hay que resignar, es la realidad si te gusta navegar, mis amigos me dicen de juntarse, pero el fin de semana la prioridad es otra”. El joven se despierta el sábado a las siete y media, a las nueve llega al club en Puerto Madero, y a su casa recién vuelve el domingo a las siete de la tarde.

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Arroyo durante el europeo de Hungría. Crédito: Martín Arroyo

La gran pregunta que le hacen a Martín es que piensa sobre su futuro en el Yachting. Consciente de la dificultad de vivir del deporte (más en Argentina) comenta: “No te llenas de plata como un futbolista de primera, para llegar a un Juego Olímpico, necesitas la beca, que tampoco alcanza, los primeros años son muy difíciles. Todos los que ves en la tele tienen una carrera universitaria”.

Otra de las consecuencias es la falta de estudio. Por competencias en Bulgaria, Italia y Hungría, no le quedan más faltas. “Mi mama ya no me deja faltar más, cuando hay torneos de fútbol aprovecho y me quedó con los profesores como si fuese una clase particular”, cuenta Arroyo. El joven se pone como objetivo terminar el colegio y comenzar la facultad. “Ingeniería mecánica, o economía…nada que ver las dos, pero falta todavía (se encuentra en quinto año del secundario)”, comenta entre risas. Por lo pronto, una de las problemáticas para su edad es si el viaje de egresados coincide con un torneo, Arroyo confiesa: “lo tendría que pensar mucho…depende el pronóstico de ese día (se ríe) …hablando enserio, ahora prefiero un mundial, no lo dudo.”

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