La sexta edición de Tecnofields invita a todos a participar

Por Agustina Magán.

Tecnofields, el evento de gamming y tecnología más reconocido de Latinoamérica, celebró su sexta edición el 13 y 14 de agosto en el Golden Center del barrio porteño. Este año convocó no solo a gammers y especialistas sino también a principiantes.

Se trata de un evento masivo que, año tras año, busca acercar el mundo del gamming y la tecnología a su público. Con este objetivo, Tecnofields se caracteriza por reunir lo último en videojuegos, experiencias de realidad virtual, gadgets y otras tecnologías. Todo esto acompañado de una ambientación que le da un tono futurista al espacio.

Desde su inicio, Tecnofields ofreció una amplia variedad de novedades tecnológicas. Sin embargo, el evento estuvo siempre destinado a gammers expertos y adolescentes. Pero con la llegada de un nuevo capítulo llegó una nueva convocatoria y, este año, Tecnofields amplió su oferta para atraer a un público adulto y más principiante.

El Golden Center de la Ciudad de Buenos Aires abrió sus puertas al mediodía para recibir a cientos de fanáticos. Entre ellos había grupos de gammers que se distinguían por llevar la misma ropa, aunque también abundaban las familias con hijos pequeños. En ambos casos predominaba una reacción de asombro al entrar a aquel espacio cibernético.

El evento fue sustentado por sponsors y se constituyó como una oportunidad para que empresas pequeñas con ideas innovadoras puedan dar a conocer sus productos. Esta vez la empresa que se llevó todos los aplausos fue Poyo; una pyme que, mediante una aplicación, logró dar vida a objetos inanimados a través de diseños interactivos.

Por Agustina Magán

Pero las posibilidades no se agotaban ahí. Como Poyo, había muchas ideas originales que atraían las miradas de chicos y grandes. Las impresoras 3D, los simuladores de realidad virtual y los drones resultaron las atracciones más elegidas por los adultos. Estas se introdujeron para incluir a un público que no tiene interés por los videojuegos.

Por Agustina Magán.

Con este objetivo en la mira, Círculo IT, empresa organizadora del evento, apostó también a desarrollar actividades para padres e hijos como una forma de acercar el mundo de la tecnología a los más grandes. Así lo expresa Gabriel Campos, manager de Círculo IT: “Un padre debe conocer el mundo de su hijo para formar parte de él”.

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Un niño y su abuelo participan de un juego interactivo. Por Agustina Magán.

Debido a estas reformas, la sexta edición de Tecnofields se caracterizó por la diversidad del público. Por primera vez hubo padres disfrutando de un mismo juego con sus hijos, y no observándolos desde afuera. “Muchas veces los chicos nos explican a nosotros cómo funcionan las cosas. Y es importante aprender para no quedarse afuera”, explicó Marcelo Burdeos, mientras guiaba a su hijo en un videojuego.

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Marcelo Burdeos y su hijo comparten el volante del Daytona. Por Agustina Magán.

Pero el evento no abandonó sus rasgos característicos. Las luces, la música y el cosplay ambientaban aquel mundo futurista. Y las actividades propias de la Tecnofields tampoco se dejaron de lado ante su propósito de renovación. Por eso el cronograma también incluyó lo último en diversión tecnológica para gammers.

Las novedades en videojuegos superaron las expectativas de los más jóvenes, al igual que las competencias. Con tan solo 16 años, Agustín Bloom fue el ganador de la competencia de armado de PC. Luego de recibir su trofeo, confesó haber aprendido todo lo que sabe sobre computadoras en Internet y añadió que la tecnología le apasiona.

Por Agustina Magán

Y como Agustín asistieron muchos chicos (y otros no tan chicos) apasionados por la tecnología. Algunos sacaban fotos y filmaban videos. Otros no dejaban de asombrarse con las novedades que había traído este nuevo capítulo del evento. “Uno viene acá para dejarse sorprender”, expresó Martín Lapadjián, de 25 años, mientras hacía la fila para un juego de realidad virtual que simulaba una montaña rusa.

Los simuladores de realidad virtual gobernaron el lugar. Estos funcionaban gracias a unos anteojos que modifican la vista en un ángulo de 360 grados. Con solo llevarlos puestos, el jugador parecía ser transportado a otro mundo. Estos juegos simulaban desde paisajes hasta ataques zombis y deportes extremos, y era tal la sensación de realidad que generaban, que muchos no podían evitar sentir vértigo o hasta miedo.

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Pero las posibilidades no se limitaron a la realidad virtual. Las opciones fueron tan variadas que nadie quedó afuera. Grandes y chicos, mujeres y varones, pudieron disfrutar de la tecnología, incluso sin conocerla demasiado. Aquel mundo, aunque para algunos desconocido, había resultado atrapante. Al final de la jornada, Tecnofields demostró que la tecnología no es una realidad imposible de entender.

 

 

 

 

 

 

 

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